María Elena Cruz: Movimiento Darte “Detrás de cada emprendimiento social hay una historia”

María Elena Cruz afirma que lo más importante de un emprendimiento social es la historia que tiene detrás. Lo que lo sostiene de pie en momentos de crisis y dudas. Su historia la trajo a la Argentina detrás de un sueño: estudiar en la universidad. Así fue que pudo comprender el rol vital de la educación en la formación de espíritus emprendedores capaces de transformar realidades. La oportunidad que recibió a miles de kilómetros de su casa, impulsó a María Elena a trabajar para que otros también pudieran tener la oportunidad de acceder a la educación, más allá de su origen y su trayectoria de vida.

Mientras estudiaba publicidad, y pensaba de qué forma potenciar a las organizaciones sociales desde la comunicación, trabajaba en un centro de fotocopiado. Juntaba las hojas que se dañaban y se las entregaba a profesoras para que las utilizaran con sus alumnos.

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Un día el papel de una máquina fotocopiadora se atascó y María Elena entendió que era una señal. “Hagamos cuadernos para niños”, dijo y entonces nació Movimiento Darte. Un emprendimiento social que promueve el derecho a la educación de niños y niñas.  Movimiento Darte materializó el sueño de María Elena a través de la producción de cuadernos, realizados mediante materiales amigables con el medio ambiente, con portadas diseñadas por artistas de diferentes parte del mundo, cosidos y terminados a mano. Y lo más importante: por cada cuaderno que comercializa Movimiento Darte, un niño o niña, de escasos recursos en etapa escolar, recibe otro para dibujar, pintar, escribir poesía o, como le gusta decir a María Elena, “hacer el guión de su propia historia”.

Nos encontramos con ella en una de las sedes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. Un llamativo edificio de estilo gótico, concebido entre 1909 y 19010, cuya construcción llevó más de veinte años. En una de sus aulas, María Elena nos contó su historia y el recorrido que viene realizando con Movimiento Darte.

chicos

Disruptivo: Sabemos que llegaste a la Argentina desde Colombia ¿Podrías contarnos cómo fue tu recorrido y de qué manera te convertiste en una emprendedora social?

María Elena Cruz: Vine hace ocho años a la Argentina. Me fui un tiempo a México y volví. Yo quería estudiar. Detrás de cada emprendimiento hay una historia. Algo que te lleva a hacerlo, a generar lo que generas. Hoy en día eso es más fuerte que el producto o servicio en sí. Porque esa historia es lo que hace que transmitas eso con pasión. Yo quería estudiar y era muy difícil por el tema plata, el salario mínimo en comparación con lo que costaba la universidad. Todos mis amigos pudieron acceder a la universidad y yo no podía porque no quedé en la universidad pública porque daban cincuenta cupos de cincuenta mil que se presentaban y no soy nerd. Y no sabía de becas, no tenía herramientas, y entonces decía que no podía estudiar.

Me vine a Argentina detrás de ese sueño. Aquí me inscribí en la universidad y me becaron sin ser alumna nerd. Como la publicidad me encantaba, elegí eso y  fue muy fácil sostener esa beca. Ahí me fui dando cuenta de muchas cosas: cómo te cambia la perspectiva en la universidad, no por el título o la profesión, sino cómo la educación te puede cambiar la forma de ver las cosas,  y las ganas de transformar realidades. Yo quería estudiar y no pude y recibí una oportunidad en Argentina, entonces me dije que tenía que crear oportunidades para que otros puedan estudiar. Millonaria no soy como para crear universidades, entonces empecé con algo tan básico como un cuaderno. Hay niños que no lo tienen, no es una broma. Hay gente que no puede tener cuadernos, y si los tienen los usan para estudiar, no los tienen para dibujar. Y eso conlleva a que si hablas con un pibe de 16 años y le preguntás para qué es bueno te va a decir que no es bueno para nada. El dibujo, el arte y la expresión influyen mucho más de lo que nosotros pensamos.”

D: ¿Cómo nació Movimiento Darte?

MEC: Yo trabajaba en una fotocopiadora, y juntaba las hojas que se dañaban, ya sea para mi o para dársela a las profesoras para que los niños dibujaran. Yo juntaba las hojas para  hacer cuadernos. Esta historia la he contado millones de veces y siempre me acuerdo del momento exacto en que se trabó la máquina. Un día se trabó la máquina, saqué las hojas y dije ‘hagamos cuadernos para los niños’. El objetivo nunca fue ambiental, nunca me imaginé el impacto ambiental, sino que pensaba en algo que se estaba tirando y que se podía seguir usando. Cuando uno quiere hacer algo es como que te pones receptivo. Cuando vos querés encontrar algo todo te dice algo, hasta que logras encontrar eso que estás buscando. Y creo que eso es lo que pasó con el proyecto, así es como nació Movimiento Darte.”

Movimiento Darte

D: ¿Cuánto tiempo llevas trabajando con Movimiento Darte? ¿Cuáles han sido los momentos importantes en el desarrollo del proyecto?

 MEC: Movimiento Darte cumple cinco años como idea, como proyecto. Pero creo que también es bonito resaltar que nació de alguien que no tenía un peso, y en una habitación de dos por dos en Morón. En gran parte del proyecto tuve que vivir en casa de amigos porque no llegaba a pagar un alquiler. Pero nunca desistí. Creo que es clave que hagas lo que hagas, emprendas lo que emprendas, creas en ti. Porque si tu no crees en ti nadie lo hará. Tuve muchas caídas, por eso ahora le digo a la gente que ‘si tu te cansas de tu proyecto, descansa. Pero nunca lo dejes porque la vida nunca va a ser igual’. Lo defino así: el primer año fue un hobby, el segundo año fue de experimentación porque empezamos a trabajar bajo la estrategia uno igual a uno (tu compras un cuaderno y se dona otro), el  tercer año fue de talleres, de enseñarle a los niños a hacer sus cuadernos, el cuarto año fue sabático porque me dediqué a viajar desde Argentina hasta México conociendo diferentes realidades, colegios, métodos de aprendizaje, comprobando si realmente los niños necesitaban cuadernos. En ese cuarto año fue que me reencontré con quienes ahora son mis socios, que habían sido mis jefes en otro momento. Ellos me proponen la idea de potenciar el proyecto. Una cosa que me pareció increíble. Las primeras llamadas las tuvimos en Colombia una semana antes de viajar a México, pensé que me estaban cargando. Me parece increíble que una empresa tenga la idea de potenciar. En este momento de mi vida no le doy dimensión a todo lo que está pasando porque es realmente maravilloso. Hasta antes de asociarnos logramos entregar ocho mil cuadernos. Y ahora se han entregado ya trece mil cuadernos en menos de seis meses, o sea estamos prácticamente en el 50% más en cinco meses de lo que se entregaron en cuatro años. Una bendición muy grande para mi es que estoy en sociedad con una agencia de publicidad, que es Room23, y ellos al ser agencia de publicidad facilitan muchas cosas: el acceso con el cliente, la generación del contenido, la página web, las redes. Y eso hace que impacte mucho más.

D: ¿Qué errores cometiste en tu camino como emprendedora social?

MEC: “El primer error que no sólo es mío sino de todos los emprendedores sociales es el ego. Mi ego me lo han hecho ver los niños. Se supone que los emprendedores sociales existimos para subsanar una causa que después va a estar bien y no vamos a ser más necesarios. Trabajamos para que una causa termine. Entonces yo entrego cuadernos ¿cuál es la idea? Enseñarlos a hacer, para que los niños no necesiten más a Movimiento Darte. Otro error es creer que todo lo podemos y que lo podemos hacer solos. Muchas veces tenemos una idea y no se lo contamos al otro porque creemos que nos la robará. Eso es un error. La persona que te roba la idea no tiene la misma magia para ejecutarla. Y quedarte callado con una idea es el peor error que podemos cometer porque nos podemos estar perdiendo muchas cosas. Yo le conté mi idea a Iván y hoy es mi socio. Yo te conté mi idea a vos y hoy me estás haciendo esta nota. Entonces los errores son esos: el ego, el no contar las cosas para que no me roben las ideas, y la otra es cuando estás trabajando en equipo quién brilla más, quién es la cara, quién lo hace mejor. Me estoy desprendiendo de ese tipo de cosas. Ahora estoy delegando mucho. Mientras más te necesita tu proyecto, más ineficiente sos. Si vos te podés ir de viaje y tu proyecto anda es justamente eso lo que tienes que hacer: transmitirle el amor a alguien para que haga las cosas iguales o mejor que tú. Vas soltando y lo que recibes es exponencial.”

movimiento darte

D: ¿Qué recomendaciones les darías a los jóvenes que se inician en el mundo del emprendimiento social?

MEC: Piensa qué te gustaría hacer si te murieras mañana. No vale la pena que estés  haciendo algo que no te llene el alma, porque sólo tienes una oportunidad de vivir y de hacer. Después, cree en ti. Puedes creer en ti para ser empleado, porque no está mal ser empleado. Ahora todo el mundo quiere emprender, y yo soy de las personas que creen que no todo el mundo puede emprender. Ser emprendedor y ser empleado es maravilloso si eso que estás haciendo te acerca a tu sueño. No puedes vender un servicio o un producto o una capacitación, sino crees que lo que estás haciendo es realmente increíble. Y tercero, enamorarte. Así como te enamoras de un chico o una chica, y esa chica no te da bola y tú sigues ahí remándola, lo mismo pasa con nuestras ideas. Tenemos que enamorarnos de ellas, amarlas con toda el alma, porque cuando te caes ese amor por esa idea es lo que te va a levantar.

Para más información sobre el Movimiento Darte:

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Juan Manuel Badaloni
Licenciado en Comunicación Social, docente, periodista y productor de contenidos multimedia. Trabajo como profesor en colegios de nivel medio, enseñando materias como “Tecnología y Sociedad”, “Construcción de la Ciudadanía” y “Comunicación, Cultura y Sociedad”. Desde el año 2007 soy parte de FM La Tribu. Soy parte de Disruptivox, emprendimiento con el que impulsamos la innovación social en red. Cumplo el rol de tallerista y coordinador de comunicación.