Aprendiendo a pensar

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Trabajar con niños y para niños es una de las cosas que más satisfacción, diversión y aprendizaje traen consigo. Bien dicen que si no puedes dar una explicación simple sobre un tema a un niño de 6 años es porque no lo entiendes bastante bien.

En la actualidad con tantos avances tecnológicos, cantidad y transparencia de información, cambios constantes, globalización; todo el conocimiento está en nuestras manos a cualquier hora del día. ¿Cúal es el papel de un maestro si todo esto ya está al alcance?

La educación debe de ir mucho más allá del salón de clases y del hogar. El conocimiento debe ser contextual, es decir, no se deben enmarcar los temas, limitándolos a ciertas aplicaciones y usos exclusivos, ya que todo el conocimiento está relacionado entre sí.

Es por esto que uno de los principales retos de la educación actual es el enseñar a pensar. Contribuir al desarrollo de un pensamiento crítico y fomentar ante todo la curiosidad, la empatía y el respeto. Actuar como orientadores, para que los alumnos descubran por sí solos diferentes caminos y opciones. Dejar de asumir que el camino correcto del punto A al punto B es una línea recta, hoy más que nunca se necesita innovación y creatividad en todos los aspectos de nuestras vidas.

Existen ciertas metodologías como la educación STEAM (Science, Technology, Engineering, Arts and Mathematics) o Design Thinking, que promueven el aprendizaje contextual y el pensamiento crítico, pero no es muy común escuchar estos términos entre las escuelas primarias de latinoamérica.

Hace unos meses nos dimos un clavado al mundo de la educación STEAM por medio de el concurso: “Makey Makey Competition: K-12 explore Inventing, Design Thinking and Making using the Makey Makey.

Esto fue posible gracias al Consulado de Estados Unidos en Tijuana (México) junto con El Garage Project Hub que coordinaron un taller intensivo de un día impartido por los estadounidenses Tom Heck y Liam Nilsen, representantes de Makey Makey. Fue la primera vez que daban un taller a nivel internacional.

Makey Makey es una placa de circuito que junto con unos cables caimanes y una entrada USB, simula un teclado normal o joystick. Lo emocionante es que los cables caimanes se pueden conectar a cualquier superficie que sea conductora y así crear circuitos y mandar señales a la computadora. El cuerpo, aluminio, plastilina, plátanos, agua… el punto es conectar, experimentar y crear.

Al taller asistieron muchos maestros y directivos a nivel primaria del sector público y privado. El fin del taller era que los maestros conocieran Makey Makey y la plataforma de programación Scratch, para posteriormente incluirlo en sus clases y métodos de enseñanza.  Los resultados del taller fueron muy interesantes.

El taller concluyó con el desarrollo de un proyecto final en equipos incluyendo Makey Makey y materiales reciclados, tomó alrededor de una hora. Si en una hora se puede llegar a aportar soluciones tan buenas e innovadoras, y ver temas desde un punto de vista más dinámico ¿Qué pasaría si se aplicará este método de trabajo en la educación diaria?

Las escuelas que asistieron al taller fueron invitadas a participar en la competencia. Participaron 12 equipos de 9 escuelas públicas y 1 escuela privada de Mexicali, Baja California. Cada equipo estaba conformado por 4 o 5 niñ@s y un maestro representante.

El reto fue utilizar Makey Makey y la plataforma de programación Scratch para desarrollar un prototipo funcional que resolviera una problemática real y tuviera un impacto positivo en la comunidad. La duración del proyecto fue de 4 semanas y culminó con la presentación de todos los proyectos ante un jurado en el evento de Cruce 2PM.

Como asesora de proyectos de los equipos, visité 1 vez a la semana las diferentes escuelas para orientarlos con sus proyectos. Los niños estaban muy entusiasmados, no están acostumbrados a este tipo de material de apoyo, ni a realizar proyectos que resuelvan problemáticas reales. No era un simple proyecto de ciencias, en verdad tenían las herramientas para crear un cambio.

Las primeras dos semanas fueron enfocadas a la introducción a Makey Makey y a la plataforma de programación Scratch. Una parte fundamental de esta etapa era el hacer pruebas y experimentar para después analizar y mejorar. No hay que tener miedo a que al principio la respuesta no sea la correcta.

La tercera y cuarta semana fueron destinadas a la elección de tema, fabricación de prototipos y desarrollo del proyecto. Se exploraron con cada equipo diferentes problemáticas y temas de interés, procurando que se sensibilizaran ante lo que los rodea y tuvieran empatía.

Las 9 escuelas eligieron problemáticas diferentes, en su mayoría eran temas a los cuales estaban relacionados o tenían muy cercanos a ellos. Una vez elegido el tema, exploramos distintas soluciones integrando makey makey y la plataforma Scratch, mediante una lluvia de ideas y prototipos.

Y finalmente, llegó el día de la presentación, todos estaban muy emocionados. Los resultados fueron increíbles, no había un proyecto parecido a otro, fueron desarrollados en su mayoría con materiales reciclados u objetos que encontraban comúnmente en sus casas y escuelas. Presentaron desde un bastón de emergencia para personas de la tercera edad, un sistema de para aprender a leer braile, una cabina para hacer ejercicio, material didáctico para niños con autismo, entre otros.

Los proyectos no son resultado del desarrollo de un sólo tema limitado. Son resultado de un análisis contextual y diverso basado en la realidad y la exploración personal Es muy importante incluir este tipo de actividades o métodos, ya que son procesos naturales de aprendizaje y son totalmente personalizados; la clave está en desarrollar un pensamiento crítico.

En esta ocasión se desarrollaron proyectos para un concurso, pero en su esencia es la base del desarrollo nuevos productos y servicios en el mundo real. Trabajar en equipo con diferentes personalidades y aptitudes, querer solucionar un problema y crear un impacto positivo en la comunidad es lo que da lugar a que nuevas y grandes ideas se vuelvan realidad. ¿Por qué esperar hasta salir de universidad para poner las manos a la obra?

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