PATAGONIA, CAMBIANDO EL SIGNIFICADO DE ÉXITO

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Ante la crisis actual, es clave replantear el sentido del éxito en los negocios, ya que no sólo se puede ser exitoso monetariamente, sino que es preciso también generar un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. Esto es justamente lo que ha logrado Patagonia.

En la década de los cincuenta, cuando la escalada y el alpinismo todavía no eran actividades populares, el entonces joven escalador estadounidense y amante de la naturaleza, Yvon Chouinard, decidió iniciar un pequeño negocio de equipo de alpinismo. Compró un yunque, un horno para forjar
metal y algunos martillos, montó un pequeño taller en una bodega abandonada en California y comenzó a hacer clavijas de hierro para escalar: así nació Chouinard Equipment.

Para 1970 la empresa se había vuelto uno de los principales proveedores de equipo de alpinismo, pero el éxito había traído una consecuencia no deseada: sus clavijas plagaban las montañas, dejadas atrás por cientos de alpinistas.

Al ver esta huella terrible, decidió cambiar y de la noche a la mañana reemplazó las clavijas de un solo uso por anclas reutilizables. A pesar de las críticas y reticencias de sus amigos, Chouinard estaba convencido: no iba a dejar que las ganancias pasaran por encima de sus principios. Para sorpresa de muchos, a los pocos meses de haber lanzado el nuevo producto, Chouinard Equipment había superado significativamente sus ventas y demostraba que tener éxito en los negocios no estaba peleado con respetar la naturaleza.

Tiempo después, Chouinard rebautizó a la marca como Patagonia —en homenaje a uno de sus lugares favoritos— y comenzó a producir sus primeras camisas para alpinistas, pensando en las personas que experimentaban el alpinismo no sólo como un deporte, sino como un estilo de vida, como él.

Eda Akaltun, The Peak (2019)
Eda Akaltun, The Peak (2019)

Con el tiempo, la popularidad de este tipo de deportes fue creciendo y con eso, Patagonia. Al lograr crear una marca con propósito y conectada al amor por la naturaleza, se volvió la favorita de los millones de personas que cada año se sumaban a practicar el alpinismo, el hiking y todos los deportes al aire libre.

Pero de nuevo, con el crecimiento del negocio, Patagonia se ha tenido que enfrentar al reto de lograr balancear sus ganancias con el impacto positivo que quiere dejar en el mundo.

Por eso, en 2011 la empresa decidió certificarse como B Corp o Empresa B, una red global de empresas que se comprometen con la sostenibilidad, las prácticas justas y humanas hacia sus colaboradores, así como la creación de impacto positivo en la sociedad y sus clientes.

Debido a su modelo de negocio, desde 2012 Patagonia ha sido reconocida como una de las “mejores empresas para el mundo” —no del mundo—. Inclu-so en una industria como la de la moda, Patagonia da el ejemplo de cómo pueden hacerse las cosas de manera correcta: su iniciativa Reparación y Reciclaje, lanzada en 2016, promueve que sus clientes compren menos ropa, —es correcto, lo leíste bien— incentivando que en lugar de tirar las prendas cuando se rompan o desgasten, las lleves a reparar a cualquiera de sus tiendas por ningún costo.

Mientras que para otras empresas esto podría parecer absurdo, para Pa-
tagonia es la razón principal de ser: ofrecer ropa de calidad al mismo tiempo que cuidar la naturaleza.

Recientemente, en la cuarentena, Patagonia lanzó IFixIt, una iniciativa para enseñarle a sus consumidores a reparar la ropa desde casa y eliminar la necesidad de ir a una tienda.

Con estas iniciativas, Patagonia nos enseña que la nueva definición del éxito en los negocios va mucho más allá de generar riqueza y cambia así el paradigma de que las mejores empresas serán aquellas que combinen el éxito financiero, con el social y el medioambiental.

Este artículo fue publicado originalmente en Capitel , puedes leerlo aquí.

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Soy Fundador de Disruptivo y Director de Socialab México, me dedico a difundir historias de emprendimiento social que inspiren a más personas a dedicarse a trabajar para resolver los grandes problemas sociales.