Cosas que nos encantan como emprendedores pero podrían ser fallas

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Por: Jorge Téllez, fundador de Coalición.

En los años que tengo como mercadólogo he colaborado con ONGs y emprendimientos sociales y he detectado 3 principales cosas que nos encantan como emprendedores, que en realidad son fallas catastróficas y son fallas que afectan a todo el ecosistema emprendedor.

Recuerdo con nostalgia cuando acabé la universidad y en una de esas dije “a ver qué es esto del emprendimiento”, en ese entonces lo único que había eran las Incubadoras de Negocios de las universidades y un par de organizaciones privadas; el INADEM todavía ni existía y todo se hacía por medio de la Secretaria de Economía.

Me acerqué a la universidad en la que estudié y lo primero que hicieron fue decirme “pues sí bien bonita tu idea y todo, pero ¿cómo va a generar dinero?” el primer módulo que impartían era el de Finanzas y Contabilidad, definíamos cuánto iba a costar producir el bien que queríamos vender, el punto de equilibrio, cuánto me iba pagar al ser mi propio empleado, cuanto íbamos a tener que vender para sostener la empresa y demás. 

El segundo módulo era Mercadotecnia, y me dijeron “a ver ahora sí, sal a la realidad y valida que te van a comprar lo que vendes y te van a pagar lo que quieres” hacíamos una Investigación de Mercado, calculábamos una muestra del segmento al que estábamos dirigidos y regresábamos con 1000 – 1500 encuestas en papel que nos decían si nuestra idea iba a funcionar o no. 

Era bien bonito porque no asumíamos ni nos imaginábamos nada, todo lo validábamos antes de siquiera empezar a pensar en el nombre y el logotipo. Por ellos, aquí te comparto algunas de las principales fallas que podemos cometer como emprendedores:

Nos encantan las convocatorias

Todo esto fue en 2010, esa incubación que hice tuvo un costo, ingresar a la incubación era todo un proceso; no había convocatorias ni nada de eso; y al final la Secretaría de Economía ponía algo así como el 90% del costo de la incubación y nosotros teníamos que pagar el 10% restante.

Otras incubadoras pedían lo que ahora conocemos como “Equity”, el chiste es que todos los apoyos y programas de este tipo tenían un costo y tenías que estar seguro de que iba en serio eso de emprender porque costaba.

En ese entonces solo había ese recurso inicial y las opciones eran; o te volvías rentable o no, si aplicabas a una convocatoria no podías aplicar a otra y si no ganabas el recurso tenías que esperar hasta la convocatoria del siguiente año, si sobrevivías. 

Afortunadamente se ha recorrido un largo camino, ya existe todo un ecosistema emprendedor y abundan los apoyos y recursos. 

Desafortunadamente, como emprendedores nos hemos mal acostumbrado a las convocatorias y acceso a recursos, es bastante recurrente que los emprendedores tenemos esta idea de que podemos sobrevivir con la convocatoria del siguiente año o el apoyo que da tal organización.

E invertimos mucho tiempo en hacer las cosas para poder competir por estos recursos en lugar de aplicarnos y enfocarnos en lograr que nuestro emprendimiento sea rentable y sostenible.

La falla catastrófica es que han pasado tres años desde la fundación de nuestra organización y todavía seguimos catalogados como emprendimientos y seguimos aplicando a convocatorias y esperando sobrevivir hasta la siguiente convocatoria.

Nos encantan las cosas gratis

Gracias a esta abundancia; nos hemos mal acostumbrado a que todo esto es gratis, en específico el contenido disponible online, todos estos Ebooks, Webinars, Herramientas, Plataformas, Transmisiones, que en realidad la falla no está en la abundancia de contenidos sino en lo que los emprendedores hacemos con ellos.

Pululan todas estas listas de 5 tips para no sé qué, 10 claves para no sé cuál, los secretos para quién sabe qué, recomendaciones para tal y toda una serie de contenidos con remienditos y arreglitos. La falla es que nosotros tomamos todos esos contenidos como instrucciones o manuales y las implementamos en nuestros emprendimientos, como resultado terminamos con un monstruo con partes cocidas provenientes de todos lados sin pies ni cabeza.

Todos estos contenidos los tenemos que tomar como sugerencias; lo ideal es acercarnos a un profesional para que nos ayude en temas en específico; y ajustarlas a nuestros emprendimientos, planes y objetivos.

Nos encantan los nombresotes

En ese entonces el nombresote que más recuerdo es Santander, ya tenía este Premio Santander y era como que el más conocido y la incubación justo buscaba que al final aplicáramos a esta convocatoria. 

Es tal el encanto de estos nombresotes que en algún momento se volvió más importante y parte de su discurso para las organizaciones que apoyan a los emprendimientos decir que vas a conocer al vato de Google que inventó el carrito no sé qué, o el Facebook o el Microsoft, que en verdad volver al emprendimiento rentable.

Unas cuantas convocatorias, su discurso es que van a traer empleados de empresotas gigantescas transnacionales a que te platiquen qué y cómo hicieron ciertas cosas. Lo que no se hace mucho es decir que estas personas lograron tales cosas porque están en empresas que cultivan y promueven toda esta cultura empresarial. 

El discurso; y el apoyo; debería de ir hacia la creación de esta cultura en los emprendimientos. 

Nos encantan los hacks y atajos

En una ocasión conocí a un vatillo que su idea era incubar y acelerar su emprendimiento para que fuera una App y en un año alguien se lo comprara por miles de millones y se pudiera ir a vivir a Singapur. Y justo estaba buscando estos apoyos para hacerlo “rápido”.

En ese entonces no existían estos términos como Growth Hacking, o Marketing Growth ni nada de esos sin sentidos. Estábamos conscientes de que no había de otra más que talachearle, que todo tomaba tiempo y nadie lo iba a hacer más que yo.

Hoy todo lo queremos resolver con el mal nombrado Marketing Digital; que es otro tema; y Redes Sociales. Y no tenemos muy claro que lo que nos hace falta en realidad es tener una estrategia y objetivos sólidos.

Si tú dices “a mí no me encantan esas cosas” lo estás haciendo bien, ya estás más pa’llá que pa’cá.

¿Como emprendedor, cuantas de estas cosas te encantan?

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