Casas hechas de algas

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Una crisis provocada por miles de toneladas de Sargazo que azotaron las playas mexicanas en el 2018, se convirtió en una oportunidad para comenzar a aprovechar esta gran cantidad de algas y con ellas ofrecer una solución que puede mejorar las condiciones de vida en la región. 

El Sargazo es un alga de color marrón que crece como pasto marino en los océanos. Y aunque estas algas tienen una función importante en los ecosistemas, proporcionando alimento y sirviendo de refugio a muchas especies, cada año son más las toneladas de Sargazo que terminan en las playas y costas -algunas especies tienen una vesícula con gas que las mantiene a flote, por lo cual llegan a alcanzar las costas-, provocando alteraciones en las áreas naturales. 

Algunos de los daños provocados por la excesiva cantidad de Sargazo que termina en las zonas costeras se encuentran:

  • Afectaciones a los corales
  • Daños a las tortugas marinas
  • Aumento de los porcentajes de Nitrógeno y Fósforo en las aguas
  • Las algas reemplazan gran cantidad de pastos marinos
  • Reducción de las playas por actividades de limpieza en las que se remueve  también la tierra. 
  • Afectaciones económicas en las localidades provocadas por la disminución del turismo

De Puerto Morelos para el mundo

En 2018, a causa de la aparición de cientos de toneladas de Sargazo en playas de Quintana Roo, el vivario Blue-Green liderado por Omar Vázquez Sánchez, fue requerido para un proyecto de limpieza en Puerto Morelos. Desafortunadamente, este proyecto de restauración tuvo que quedar inconcluso, lo que provocó que algunas playas quedaron repletas de algas y que muchas personas perdieran su trabajo. 

Enojado y preocupado por la cantidad de familias que veían amenazado su sustento,  Omar decidió tomar cartas en el asunto y aprovechar creativamente y en beneficio de la sociedad, las toneladas de Sargazo que llegaban diariamente a su comunidad. 

Tras varios experimentos consiguió crear un bloque hecho 60% de sargazo y 40% materiales orgánicos, los cuales obtiene de los residuos de plantas y raíces de su vivero, por lo que estos bloques ecológicos no requieren la utilización de ningún tipo de concreto. 

La primera oportunidad de poner a prueba estos bloques llegó en enero de 2019, cuando un incendio destruyó completamente la vivienda de una familia de bajos recursos. Fue por este motivo que Omar Vázquez decidió donar los bloques necesarios y la mano de obra para brindar a esta familia una nueva oportunidad y crear la primera casa fabricada a base de algas en el mundo.

Así mismo, Omar también busca con este emprendimiento brindar oportunidades de empleo a personas que tienen dificultades de incluirse activamente en la economía, por antecedentes de adicciones o que buscan reinsertarse en la sociedad al salir de prisión. 

Impacto Socioambiental 

Los beneficios de usar este tipo de bloques hechos de algas, además de evitar la producción de materiales contaminantes y más concreto, proporcionan a la vivienda protección térmica e incluso son capaces de resistir impactos de bala. La construcción con el uso de estos materiales brinda aislamiento acústico, mientras que la flexibilidad de la construcción terminada puede ser de gran ayuda para evitar el deterioro de las estructuras por sismos. 

Para la construcción de una casa de 40m2 se requieren 2150 bloques, lo que significa 20 toneladas de alga húmeda menos en las playas. En la actualidad el diseño de los bloques se encuentra en su cuarta generación y ya son fabricados de manera industrial. 

Con objetivo principal de brindar un techo a quien más lo necesita,  el siguiente paso es, como nos comentó Omar, replicar este modelo ecológico de fabricación de bloques y llevarlo en primera instancia a todos los municipios de Quintana Roo y posteriormente a otros países como República Dominicana, Guadalupe, Barbados y Belice, en donde el Sargazo además de un problema socioambiental y económico, puede ser también una gran solución.   

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