Benoli: de Shark Tank a una realidad

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Benjamín Misraim Soria de 26 años, es un emprendedor originario de Tulanca, una comunidad chiapaneca que cuenta con  solo 119 habitantes. Su empresa, Benoli, se dedica a producir palos de escoba y aún cuando al parecer no es un negocio disruptivo o asociado a la innovación, logró convencer a Carlos Bremer, CEO de Value Grupo Financiero, a invertir en su empresa 1 millón de pesos en capital durante el programa Shark Tank México.

Durante entrevistas en el programa, Benjamín Misraim Soria aseguró que participar en Shark Tank y haber obtenido financiamiento, fue una experiencia de otro mundo, asegura que trabajar en una zona indígena con un negocio local y después verse retado por empresarios de tal calibre marcó su vida, pues no siempre se presentan ese tipo de oportunidades.

No se tala un solo árbol

Benjamín descubrió que en su pueblo natal no había mucha competencia en el negocio de la fabricación de escobas y fue hace dos años que las oportunidades cuadraron para que la maquinaria, la materia prima y sus clientes hicieran de su negocio uno rentable y con ventaja competitiva en su sector.

El joven originario del Estado de México comenzó a trabajar en el negocio de la madera cuando tenía 23 años, al inicio, fabricaba palos de paleta con los residuos de los aserraderos de diferentes localidades de Chiapas, fue así como ideó Benoli.  

Para fabricar los palos de escoba, no se tala un sólo árbol, esta consigna fue repetida en diversas ocasiones a los tiburones de Shark Tank.

Su empresa comenzó como una aventura, pues Benjamín no conocía nada de la industria de palos de escoba por lo que contrató a un experto que le dio toda la sabiduría del negocio. Benjamín comenzó la fabricación de su producto junto con dos empleados, hoy el equipo creció y ya cuentan con 8 personas en el taller.

Los principales retos

En los dos años que Benoli lleva en el mercado, se ha enfrentado a numerosos retos como emprendedor, uno de ellos es la falta de credibilidad que los empresarios mostraron debido a la juventud de Benjamín.

“Tú llegas a grandes empresas de madera y te ven muy joven y piensan que no tienes dinero. No es tan fácil entrar en este ambiente, pero actualmente ya reconocen Benoli como una empresa estable”, comparte Benjamín en una entrevista para Entrepreneur en Español.

Otro de los desafíos a los que Benjamín se enfrentó fue el clima, pues en Chiapas la humedad del ambiente provoca que la madera se hinche, por eso Benjamín quiere construir una especie de nave industrial con la inversión de Carlos Bremer que obtuvo en Shark Tank México para que la lluvia no afecte a la madera.

El futuro de Benoli

Además del millón de pesos con los que financió a la empresa de Benjamín, Carlos Bremer invirtió 500 mil pesos en crédito en este proyecto cuyo mercado potencial de 33 millones de casas en México aseguran un gran terreno para escalar el negocio.  

Benjamín tiene un sueño muy claro con Benoli: convertir su empresa en el principal proveedor de palos de escoba en el país, y aún cuando sabe que esa meta está muy lejos pues no se da abasto con la producción para surtir a las compañías con las que trabaja, Benjamín trabaja todos los días para alcanzarla.

Actualmente la producción oscila entre 50 y 120 mil palos al mes, dependiendo de la cantidad de madera disponible y de la demanda de los clientes.

A futuro, Benjamín quiere probar en el negocio de las escobas armadas, pero las máquinas que fabrican los cepillos son inasequibles en este momento, ya que cuestan aproximadamente 12 millones de pesos.

En la entrevista realizada por Entrepreneur, Benjamín asegura que pese a los nervios y la incredulidad de sus compañeros del programa cuyos productos eran innovadores, siempre estuvo confiado de lo viable que es su negocio.

Aunque suele ser muy rudimentario, las ventas y la demanda de su producto lo hacen atractivo para insertarse en el mercado, además de la extraordinaria manera en la que ayuda al medio ambiente, pues su materia prima es producto de la reutilización de recursos con los residuos de los aserraderos de diferentes localidades de Chiapas.   

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Karla Wadgymar
Me gusta decir que cuento historias profesionalmente pero las personas que me conocen insisten en que soy fotógrafa, productora audiovisual, entusiasta del marketing digital o creativa de nacimiento. La verdad es que no veo la diferencia entre esos roles y la magia de contar historias. Soy comunicóloga egresada de la Universidad La Salle y he trabajado en producción audiovisual para Fox Sports, Toyota, Revista Fernanda, Líderes, Cocina Vital, Volvo, entre otros. Actualmente soy la Coordinadora Global de Marketing en Hult Prize Foundation y estudio Guionismo en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Contar historias de impacto social hace click en muchos sentidos de mi vida.