Después de casi 20 años trabajando para cambiar al mundo, me doy cuenta de que he fracasado. No una, sino decenas, incluso cientos de veces… al grado de preguntarme si realmente es posible lograrlo.
Lo peor de todo es que no soy el único. En estos 20 años de experiencia he visto cómo miles de personas y organizaciones también fracasan todos los días en sus misiones.
¿Será entonces que realmente se puede cambiar al mundo? ¿O será solamente un sueño guajiro de algunos pocos?
Con la situación actual del mundo, las tendencias políticas y los crecientes retos a nuestro alrededor, no podemos sino preguntarnos esto: ¿será posible lograrlo, o hemos invertido tiempo en una causa perdida?
Es bien fácil caer en la desesperanza, volcarnos hacia la apatía y la resignación. Al final del día, ¿no es esto en lo que han caído tantos antes que nosotros?
¿Qué me hace diferente a mí, que creo que puedo tener éxito donde tantos lo han intentado sin lograrlo?
La verdad, lo que he aprendido que hace diferente a quienes lo logran es que no ven el fracaso como el fin del camino, sino como una parte natural del proceso de cualquier emprendimiento, o de cualquier esfuerzo por lograr un cambio. Pero, así como duele caerse de la bici cuando apenas estás aprendiendo, así duele fracasar cuando tienes una misión.
En los momentos más difíciles que he tenido, cuando estoy a punto de tirar la toalla, algo que me mantiene en pie es mirar a mi alrededor y ver a todas aquellas personas que me enseñan justo eso: que el fracaso no es sino un escalón más, una oportunidad de aprendizaje y crecimiento.
Por eso quise dedicar mi nueva conferencia TEDx a esto: a los grandes errores que nos han hecho fracasar tantas veces al intentar resolver un problema social o ambiental. Y también a los aprendizajes de quienes sí lo han logrado, y cómo han logrado sortear estos mismos tropiezos.
En mi conferencia TEDx —que di gracias a la invitación de la Universidad Autónoma de Nuevo León— te comparto tres de los grandes errores que cometemos quienes queremos generar impacto:
- Mentalidad de ayuda: creemos que, con el simple hecho de tener una causa social, a la gente le debería importar y, por ende, ayudarnos porque nos lo merecemos.
- Arrogancia del impacto: pensar que una sola persona u organización puede resolver problemas complejos es un error.
- Cambio silencioso: trabajar con la cabeza agachada, sin comunicar lo que hacemos por pensar que no tenemos porqué dar a conocer nuestros esfuerzos, limitando así el potencial de nuestro trabajo.
Aunque no son los únicos, estos tres sí que son errores fundamentales que pueden ser fatales para un emprendimiento social, una organización de la sociedad civil, una fundación corporativa o, simplemente, una persona agente de cambio.
En mi conferencia también te cuento cómo, a través de estos 20 años de fracasos, he aprendido a enfrentar estos errores, creando herramientas y prácticas para que todas y todos podamos superarlos:
- Cambiar a una mentalidad de “Agregar Valor”
- Trabajar con la “Economía del Gracias”
- E implementar el ADN de la “Comunicación de Impacto”
Estas han sido prácticas con las que, a pesar de mis múltiples fracasos, me he mantenido en el camino.
Hoy, a 18 años de haber iniciado mi carrera en el impacto, y a 11 años de haber creado Disruptivo y Socialab México, sé que todavía me queda muchísimo camino por recorrer, muchos fracasos por enfrentar y muchos retos que ni me imagino.
Pero lo que sé con más convicción que todo lo anterior, es que nada de esto me va a sacar del camino.
Porque no sé si realmente es posible cambiar al mundo, pero sí sé que nada me detendrá de seguir intentándolo.
Espero que mi nueva TEDx te agregue valor, te sirva en tu camino como agente de cambio, y —mi sueño guajiro— que te dé herramientas para que puedas detonar tu potencial de cambiar al mundo aún más.
Chécala, y me encantaría escuchar tu opinión, tu crítica y tus reflexiones.
Y por supuesto, si puedes, compártela para que cada vez seamos más los locos que estamos trabajando en esto.