El país de tu empresa

China es el líder en manufacturas, Alemania en automóviles, Francia en vinos (al menos por estereotipo) y México… Bueno, hacemos los mejores tacos del mundo… Y ofrecemos productos y servicios al mundo de gran calidad, aunque no tengamos una exportación líder tan claramente reconocida allá afuera.

Pero, ¿qué hace que los países ganen esa reputación de ser los mejores en una industria?

Los países, al igual que las empresas, compiten entre sí mismos para ganar espacios en el mercado global y con ello desarrollarse económica y socialmente.

Pero a diferencia de las empresas, los países no se miden (o no deberían) entre sí en términos de competitividad donde lo que gana uno es necesariamente lo que pierde el otro, sino en la calidad de los elementos internos que tienen para que las empresas de uno o varios sectores se desarrollen mejor allí que en cualquier otra parte del mundo.

Para Michael Porter, lo que toca a los gobiernos de los países al salir a ofrecer y ofrecerse en el mercado global es concentrarse en desarrollar su Ventaja Nacional, es decir, en preparar la cancha en la que van a nacer, competir, crecer y reproducirse las empresas dentro de ese territorio, tomando en cuenta las ventajas y desventajas que son únicas o más notables en comparación con otros.

¿Cómo saber en qué es “bueno” cada país?

Así, podríamos hacer en cada país un examen diagnóstico en el que pudiéramos conocer en qué sectores de la economía ofrecen mejores condiciones que el resto.

Si pudiéramos imaginarnos las preguntas de este examen, las obligatorias serían:

  • ¿Qué recursos naturales y humanos tienes y qué tan bueno eres para procesarlos y/o desarrollarlos?,
  • ¿Tienes compradores en tu país que sean exigentes en temas de calidad que motiven a las empresas a continuar mejorando?,
  • ¿Qué sectores tienen a las empresas con mejores relaciones de colaboración y crecimiento mutuo?,
  • ¿Tienes suficiente competencia interna como para que las empresas vivan en mejora constante?

¿Y las empresas sociales?

Hablando de las empresas sociales, es importante no olvidar que nuestro país tiene elementos únicos que van a hacer que nuestros proyectos se desarrollen a diferente velocidad.

Como emprendedores no sólo es importante conocer el contexto de necesidad social en el que nos concentramos, sino también las condiciones que acabo de mencionar (recursos, calidad, relaciones de colaboración y competencia).

Es más, si quieres ir todavía un paso más adelante, considera el momento histórico en el que estamos parados, donde ya empezamos a ver que llega el siguiente paradigma tecno-económico (revolución industrial) de la Inteligencia artificial y las nano y biotecnologías.

Claro, sólo si es que estás apostándole a cambiar las reglas del juego en las grandes ligas.

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