Energía: del emprendedor al planeta

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, ese momento en que todos los líderes mundiales prometieron ahora sí portarse bien y hacer su mejor esfuerzo para hacer de este mundo un lugar mejor, surgieron varias iniciativas a nivel macro para disminuir la pobreza en el “Tercer Mundo”. El discurso de la época era: si queremos desarrollo necesitamos industrializar a los países agricultores.

En esos días, el proceso de industrialización era completamente ciego al daño que estábamos haciendo al planeta con la depredación de sus recursos naturales y la contaminación de todo cuanto se pusiera en nuestro paso. Desde entonces, pensar en el desarrollo de un país significa industrializar y para ello, acabar con nuestro planeta.

Las décadas han pasado y la realidad es clara: mantener este ritmo está amenazando la vida en el planeta. Sin embargo, sigue siendo realidad que para para lograr acabar con la pobreza es necesario lograr desarrollo económico sostenido (entre otros) y para ello, aumentar la producción de energía para la industria, el comercio y prácticamente todo lo que hacemos.

Buscando una economía low-carbon

Afortunadamente, en años recientes (y principalmente en 2015 con los ODS y el Acuerdo de París) hemos empezado a ver el desarrollo de las energías renovables como el camino que nos promete poder seguir desarrollándonos sin pasar factura al medio ambiente. Aunque, lamento decir, no va a ser nada barato… Se estima que lograr una low-carbon economy (economía baja en emisiones de carbono) costaría entre USD%5-7 trillones anuales (nomenclatura inglesa).

¿Qué significa esto? Que no hay marcha atrás y todos los países van con todo a apostarle a las energías renovables. Me sorprende en especial el gigantesco esfuerzo de China; las nuevas propuestas de generación de energía nuclear (ampliamente recomendado ver la Ted Talks de Lassiter, Sorensen, Schellenberger); y otras ideas sacadas de ciencia ficción como las floating solar farms o el tren solar.

Oportunidades para el emprendimiento social

Para el emprendedor social (o ambiental) el momento no puede ser mejor para ofrecer respuestas viables a la demanda que está creciendo. Para dar sólo una probada, un reporte del Departamento de Energía de los EU concluyó que podría cubrirse el 39% de la demanda de energía eléctrica de ese país si se colocaran paneles solares en las azoteas de 128 de sus ciudades. ¿Qué empresa social está preparada para lo que viene?, ¿cuál empieza a romper moldes?

Claro, tenemos los excelentes ejemplos de las empresas sociales Iluméxico o Vitaluz y varias semejantes a nivel global, pero esta industria no se va a detener y va a exigir más jugadores, más talento, mayor capacidad operativa e ideas con mejores relaciones costo-beneficio. Sé que escribo a lectores inquietos e idealistas, ¿quién se apunta para sacar provecho de esta oportunidad de generar energía para el desarrollo de nuestros países y mejorar la vida de miles (o quizá millones) de personas que viven en pobreza y desigualdad, acabando con el daño que hacemos hoy al planeta, y encabezar una iniciativa disruptiva?

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